Los tres mosqueteros:
La selección española de baloncesto goza de tener el puesto de base muy bien cubierto. El Chacho, Ricky y Calderón. Los tres pertenecen a la élite del baloncesto profesional y por suerte los tenemos en nuestras filas. Cada uno con su estilo, nutren a la selección de un juego vistoso para el espectador a la vez que eficiente para el equipo. Un trío único que será difícil de reemplazar.
Por un lado está Calde, el jefe. El estandarte dentro y fuera de la pista en ausencia de Pau, Navarro, Felipe y compañía. Posiblemente, el base más importante para Orenga de los tres. Esa confianza que se tiene en él la respalda ya un dilatada carrera en la NBA, sin títulos, pero siendo uno de los jugadores más imprescindibles allí por donde ha pasado. Además es un gran anotador y asistente. Se quedó a las puertas del porcentaje soñado por todo jugador: 90, 50, 40 (porcentaje de tiros libres, tiros de campo y triples en una temporada regular). No pudo hacer el logro por no llegar al mínimo en tiros libres intentados.
La veteranía y la experiencia son sustantivos que asociamos al jugador de Dallas que, en mi opinión será el que jugará los momentos más calientes del partido, esos en los que el balón te quema en la mano. El jugador decisivo en el clutch time.
La veteranía y la experiencia son sustantivos que asociamos al jugador de Dallas que, en mi opinión será el que jugará los momentos más calientes del partido, esos en los que el balón te quema en la mano. El jugador decisivo en el clutch time.
Por otro lado está Ricky, la magia. Con sus 22 años ya es un veterano dentro del equipo ( debutó a los 17). Es la asistencia frente a la anotación, el espectáculo frente a la eficacia. Ricky es un jugador de una gran envergadura; tiene unas extremidades muy largas que le hacen ser el jugador que más balones roba de España, en la mayoría de casos acabando la jugada con el contraataque tan típico de nuestra selección. También es el mejor asistente del equipo y muchas veces es capaz de adornarse con florituras que ni el propio Magic Johnson hubiera imaginado que se pudieran hacer. Además tiene una visión de juego privilegiada, es decir, un playmaker en pura esencia.
Sin embargo, no es un gran anotador y quizás le falta compensar esa faceta de su juego, aunque estos
últimos partidos está haciendo una anotación más que decente y demuestra que intenta remediarlo. Por otra parte, sus entradas a canasta no brillan por su potencia, aunque lo suple con sus amagos de pases y miradas hacia otras direcciones que engañan a todo aquel que se interpone entre él y la canasta. En todo caso, debería de ser un jugador más completo para monopolizar la dirección de juego de España.
Por último está Sergio Rodríguez. El Chacho. La barba del combinado nacional. A sus 27 años ha ganado la serenidad y confianza, que necesitaba antaño, para ser un jugador importante en el equipo. El Chacho es muy rápido, tanto de pies como de manos y su técnica de tiro es exquisita.
El canario es un jugador que se mueve por sensaciones. Si le entra el primer tiro y se encuentra bien consigo mismo te puede destrozar y abrir brechas en el marcador en cuestión de pocos minutos. Por el contrario, si se descentra en cualquier jugada, tendrás que sentarlo en el banquillo. Sino, el equipo puede sufrir mucho. Es un jugador muy impulsivo, tanto para lo bueno como para lo malo.
En mi opinión, Sergio tiene la responsabilidad de ser nuestro jugador clave, el que se encargue de revolucionar el partido en momentos que estemos atascados y necesitemos el "chachosistema" con urgencia.
En definitiva, bendito problema para Orenga saber distribuir los minutos de estos tres fuera de serie.
Artículo escrito por Juanjo Sanz. Podéis seguirme en twitter: @juanjo_mrclutch



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